viernes, 17 de febrero de 2012

Santo tomas


Santo Tomás de Aquino (1224 - 1274) contemporáneo de San Buenaventura, representa el apogeo de la filosofía escolástica. Entiende al hombre como persona. Rechaza la teoría agustiniana de que el hombre es fundamentalmente su alma, para defender -siguiendo a Aristóteles-, la unidad de forma sustancial. El hombre es la unión del cuerpo y del alma. Por otro lado critica la postura agustiniana medieval de la existencia de pluralidad de formas sustanciales en el hombre (vegetativa, principio de la vida vegetativa, sensitiva, principio de la vida animal e intelectiva, principio de la vida racional, con lo que la corriente agustina afirmaba la espiritualidad del alma racional no sujeta a preocupaciones materiales como la nutrición o la generación). Para Santo Tomás el alma racional o intelectiva realiza todas las funciones en su unión con el cuerpo, al que no considera cárcel del alma. Ya que la forma superior puede desempeñar las funciones de las formas inferiores.
Al afirmar la unión sustancial de cuerpo y alma, Santo Tomás inicia la moderna Psicofisiología, la interacción entre el alma y el cuerpo en sus estados de ánimo, enfermedades psicosomáticas etc. Además explica la íntima correlación entre cuerpo y alma, sin los problemas que se plantearán en la antropología moderna cartesiana sobre la incomunicación entre el cuerpo y la mente o alma. Con su teoría de la unidad de formas y de la unidad sustancial en el compuesto humano da vía libre a la teoría de la evolución moderna.
En cuanto al origen del alma, Santo Tomás defiende la tesis creacionista: el alma es creada de la nada por Dios. Según la interpretación de Sertillanges en su obra Las grandes tesis de la filosofía tomista, la virtud formativa latente en el semen, en el óvulo y en el embrión inicial es virtualmente un alma humana, se llega a ella por etapas, de tal forma que en la evolución embrionaria se encuentra y se recorren todos los reinos, el embrión es primeramente vegetal, después un alma superior, sensitiva, y por último, un alma más elevada, la intelectiva o racional. Santo Tomás afirma la inmortalidad del alma debido a su simplicidad, como ya había sostenido Platón en el diálogo Fedón, y también por su espiritualidad, al realizar funciones que no dependen de la materia como el pensamiento.
Ante el problema que representa la individualidad del alma, una vez que se ha corrompido el cuerpo, Santo Tomás responde que el alma se sigue manteniendo en su unidad, y esta persistencia de la individualidad en el alma separada, deja abierta la posibilidad de la resurrección corporal, cada alma puede recobrar la materia en las dimensiones determinadas que le eran propias y reconstruir su propio cuerpo. Aunque esto último es una tesis que sólo se conoce por la fe y no por la razón. También es propio del alma humana la voluntad y la libertad o libre albedrío, gracias al cual el ser humano puede realizar actos moralmente correctos siguiendo la ley natural, o incorrectos, cuando deliberadamente se aparta de esta ley.


Cinco Vías
Argumentos tomistas para la demostración de la existencia de Dios.  
       Dado que la creencia en la existencia de Dios es fundamental para la salvación, Dios la ha dado a conocer a todos los hombres en los textos sagrados y en la fe. Pero Santo Tomás fue optimista en cuanto a las capacidades de la razón humana y consideró que también podemos conocer la existencia de Dios con las fuerzas de la razón natural. Se llaman “Cinco Vías” a los cinco argumentos que expone en la “Suma Teológica” y que le permiten demostrar su existencia.
       Estas pruebas (o vías para llegar a su existencia) tienen antecedentes en otros filósofos, particularmente Aristóteles. A diferencia del argumento ontológico, que el propio Tomás de Aquino rechaza, las Vías comienzan por la observación de rasgos del mundo que se ofrecen en la experiencia (en este sentido se puede decir que son argumentaciones a posteriori). Dado que la fe afirma que Dios ha creado el mundo, es razonable suponer que en las criaturas podemos encontrar una huella o vestigio cuya correcta comprensión nos ayude a remontarnos a Él como causa.

 
      El esquema común a las Cinco Vías es el siguiente:
1. PUNTO DE PARTIDA: un dato de experiencia, un rasgo que se puede observar en las cosas y que es distinto para cada Vía (movimiento, causalidad, existencia dependiente de otro ser, perfección, conducta final).

2. PRINCIPIO METAFÍSICO: en un segundo momento, Santo Tomás introduce un principio de índole filosófico o metafísico a partir del cual desarrolla la prueba (todo lo que se mueve se mueve por otro, nada de lo que experimentamos es causa de sí mismo, ...).

3. IMPOSIBILIDAD DE SERIES HASTA EL INFINITO: este momento es particularmente claro en la primera y segunda Vía, en donde se señala expresamente la imposibilidad de prolongar hasta el infinito la serie de motores y la serie de causas eficientes, siendo necesario detenerse en un término.

4. TÉRMINO: las Vías concluyen en la afirmación de la existencia de Dios y en cada caso atribuyéndole un rasgo característico (Dios como Primer Motor, como Primera Causa, como Ser Necesario, como Ser Perfectísimo, como Ser Ordenador). Los nombres dados a Dios en cada una de las Vías se fundamentan en la consideración de las cosas del mundo como efectos de su poder creador; pero esos efectos no son proporcionales a la causa (a Dios) dada la radical distancia que le separa de las criaturas; sin embargo, por cualquier efecto podemos deducir la existencia de la causa correspondiente, así por los efectos de Dios en la creación podemos demostrar su existencia, aún cuando no podamos tener un conocimiento exacto de cómo es Él en sí mismo.

LAS CINCO VÍAS  



Punto de partida
Por el movimiento
 Por la subordinación de las causas eficientes
Por la contingencia de los seres
Por los grados en las perfecciones de los seres
Por el orden del universo y la finalidad interna de los seres naturales
los sentidos nos muestran que en el mundo hay cosas que cambian
la experiencia muestra que en el mundo sensible hay causas eficientes
encontramos que las cosas pueden existir o no existir (son contingentes)
en la naturaleza hay una jerarquía de valores o perfecciones
hay cosas que no tienen conocimiento y sin embargo obran por un fin
Principio metafísico
todo lo que se mueve es movido por otro
no hay nada que sea causa de sí mismo
los seres contingentes no tienen el principio de su existencia en sí mismos
 lo perfecto no puede tener su origen en lo imperfecto sino sólo en algo aún más perfecto
los cosas que carecen de conocimiento solo puede tender a un fin si alguien que entiende las dirige
Imposibilidad de las series hasta el infinito
en la serie de motores no se puede seguir indefinidamente
en las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente
no es posible la serie indefinida de seres relativamente necesarios
  
Término
Debe haber un Primer Motor no movido por nadie
Debe existir una Causa Eficiente Primera
Debe existir un Ser absolutamente Necesario
Debe existir un Ser Perfectísimo
Debe existir un Ser Inteligente que dirija a todas las cosas naturales
CONCLUSIÓN
DIOS EXISTE

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